Un algo, por favor.

He encontrado una joyita. Resulta que buscando un itinerario en el PC de mi padre, he encontrado algunos escritos y reflexiones. Este en concreto de poco antes de irse de este plano. Tenía 63 años, año 04 vísperas de elecciones generales. El ya estaba en ese periodo de la vida que te jubilas y se te van marchando los amigos y comienzas a trascender.

AMIGOS MIOS,

A estas alturas, calmadas tantas cosas, apaciguados tantos escozores, remitidas en gran parte las euforias, perdonado que he a tanto ganapán, oídos ( nunca escuchados), tanto discurso vacuo, sufrido algunas intervenciones quirúrgicas menores, por fortuna.

Cuando constato que el goteo intermitente y cabreante post micción denota, para mi desgracia, que lo firme es ya semirígido y la próstata se dilata. Cuando se confunde el deseo imperioso con el poder ser, estar y permanecer que pasa la vida y se van yendo muchos que la mente más lúcida que nunca estuvo (si lo estuvo alguna vez) pero la memoria comienza a no enhebrar neuronas. Cuando constato que es posible que me queden aún por soportar campañas políticas de variado pelaje. Políticos que mienten y prometen ver a Zeus redivivo, bajadas de impuestos que no se cumplirán y discursos seguidos por multitudes enfebrecidas en recintos que deberían estar dedicados a más nobles procederes y así ad infinitum.

No me quejo, no quiero quejarme. A estas alturas de la vida, experimentadas tantas cosas, visitados tantos paises, oídos tantos idiomas, admiradas tantas culturas, observada tanta belleza, convivido con tanta gente pobre y noble , asistido a tanto acto inútil, declaraciones de intención por miles a sabiendas que el trepa de turno era incapaz de el más mínimo gesto de honradez. Doy gracias a Dios por todo lo que se me ha dado, otorgado graciosamente, vivido y solo anhelo la PAZ Y ALGÚN AMIGO SINCERO.

No te creas sus mentiras.

Creo que ya colgué este trozo de una novela de Andrzej Sapkowski pero es que viene ni pintao para esta época en que todo es amenazas, susto, negrura y pesimismo. A freir monas todos ellos!

Entonces le dijo la profetisa al brujo: “Este consejo te doy: ponte botas de yerro, toma en la mano un bastón de yerro. Ve con tus botas de yerro hasta el fin del mundo y por el camino agita el bastón y riega todo con lágrimas. Ve a través de la agua y el fuego, no te detengas ni mires a tu alrededor. Y cuando las almadreñas se te desgasten, cuando el bastón de yerro se deshaga, cuando el viento y el calor te sequen los ojos de tal forma que de ellos ni una lágrima acierte a escapar, entonces, en el fin del mundo, hallarás lo que buscas y lo que amas. Pudiera ser”. Y el brujo cruzó la agua y el fuego, sin mirar a su alrededor. Pero no se puso botas de yerro ni tomó bastón. Sólo llevó su espada de brujo. No escuchó las palabras de la profetisa. Y bien que hizo, porque era una mala profetisa.

Historias vietnamitas, quinto y último episodio.

Le Thanh Giang, el antiguo empleado del presidiario Le Thanh Wuan no eran familia. Resulta que en Vietnam, Le Thanh es como llamarse Antonio, Juan o Pepe. A nuestra llegada a Hanoi, nos dirigimos al hotel Renassaince 5*****, 2 cometas y 7 satélites que Mónica había reservado para nosotros. La quintaesencia del lujo asiático.

Nada más llegar a la recepción contraté el buffet más lujoso del hotel. Os prometo, que en todo el periplo de la Selva, no tuve ni un solo caso de dolencia estomacal, ni episodios de diarreas en el grupo (quitando el resonar de tripas vacías) pero cuando mis niñas vieron esa orgía gastronómica desplegada ante ellas, no pudieron contenerse y se pegaron un atracón tal, que al día siguiente estaban todas tomando Fortasec. Yo, sin embargo no me uní al festín porque tenía cita con el Sr. Giang y sentado en la entrada del hotel esperaba su llegada.

Apareció un muchacho de 19 años en una mobilette con un maletín negro. Tras presentarnos:

Toon: Le, me gustaría hablar con Vd., en un lugar tranquilo, ¿Le parece bien que demos un paseo por la calle?

Le: ¿Va Vd., a pegarme? (¡¡¡esto no es broma, me lo preguntó!!!)

Toon: Hombre, yo lo que quería es tener con Vd., una charla para que me explique qué ha pasado y para ver juntos cómo podemos arreglar esta situación ya que nos quedan dos semanas de viaje. Aquí no puedo hablar con tranquilidad porque nos puede oír el grupo y prefiero que tengamos privacidad.

Le: entonces de acuerdo.

Caminamos juntos y para romper el hielo, Le me contó que iba a casarse dentro de poco y yo lo felicité. Llegamos a un chiringuito de sillas de plástico y nos pedimos unas Coca Colas.

Y Le, ese muchacho frágil con gafas me pidió que le dejara hablar sin interrumpirle. Y yo me presté a escuchar la lección más importante que aprendí de mi viaje a Vietnam.

Le: Hace unos meses, mi jefe, comenzó a sacar dinero de la empresa para pegarse la gran vida. Cuando su padre, envió el primer deposito, el destinó ese dinero para comprarse un Mercedes.

Cuando me di cuenta, ya era tarde.
Todos los años en la Fiesta de Año Nuevo, es una tradición en Vietnam reunirnos en familia y contar las cosas buenas y malas que hemos hecho.

Este año, mi novia estaba invitada a mi casa, y yo me moría de vergüenza pensando que por mi dejadez, estaría colaborando a que su grupo llegara a Ho Chi Min y nadie estuviera esperando ya que mi jefe robó el dinero. Eso arrojaría un gran deshonor sobre mi y especialmente sobre mi PAIS!

Por eso, cuando murió su padre, y su hermana Mónica, fue a enviar el segundo depósito una semana antes de la llegada del grupo (eran 36.000 eur). Yo, truqué las cuentas de email de mi jefe, de manera que cuando el, enviaba un correo a su hermana, lo recibía yo y no ella y cuando su hermana le enviaba uno a Wuan era a mi a quien lo enviaba. De esta manera, conseguí cambiar el número de cuenta bancario de la empresa por el mío personal. Detuvieron a Wuan. Y el dinero lo tiene Vd. aquí en mi maletín.

Y efectivamente, en su maletín estaba.

Toon: Con ese dinero ¿Tiene Vd. suficiente para llevar a cabo los servicios?

Le: No, calculo que me faltarían 6.000 eur.

Toon: Si se los envío. ¿Me garantiza Vd. que no tendré más problemas?

Le: No. Yo solo tengo 19 años y poca experiencia turística. Pero le doy mi palabra que si confía Vd. en mi, trabajaré lo mejor que pueda.

Visitamos: Camboya, Ho Chi Min, Hanoy, el Delta del Mekong en barca y el viaje esas dos semanas fue un sueño.

Conocer al Sr. Giang: NO TUVO PRECIO. ¡Por cierto me invitó a su boda a los dos meses pero lamentablemente coincidió con la Semana Blanca y no pude ir.

Cuando me despedí del Sr. Tung éramos una familia, por el hubiera degollado a cualquiera.

He tenido la suerte de acompañar posteriomente a mi grupo de Granada al Perú, Alemanía y agosto pasado a NY. La foto del grupo estaba colgada en nuestra web hace poco.

Carmen la anciana de ojos dulces sigue igual de callada, solo saludando por las mañanas.

Fin de la historia.

Historias vietnamitas, cuarto episodio.

Y nos fuimos de Son La a Dien Bien Phu. Lugar situado en un valle bellísimo donde los franceses en un titánico esfuerzo por defenderse del Vietcom construyeron un fuerte y allí los masacraron dando lugar a su retirada y a la entrada en la guerra de los EE.UU.

El Sr. Tung, es un hombre bajito, de edad avanzada y robusto (para ser vietnamita). No he visto a un solo obeso en mi viaje.
Micrófono en mano, comenzó a relatarnos con pasión cómo el y sus compañeros trasladaron las piezas de artillería por las montañas, con ruedas de bicicletas o simplemente arrastrándolas. Muriendo muchos de sus amigos reventados de puro agotamiento. Una vez, llegaron al valle, cavaron un tunel de 40 km, hasta situarse bajo el fuerte y situando una carga de dinamita tremenda. Volaron el fuerte y comenzaron a bombardear masivamente al resto del ejercito francés. En ese momento el Sr. Tung, completamente transportado en el tiempo, “se parte la camisa” al más puro estilo calé, mostrando todas sus cicatrices de los fragmentos de metralla. Empieza a explicarnos con pleno detalle y gran satisfacción personal como degollaba a los moribundos, dejando sus cuerpos sin enterrar (máxima ofensa según los esquemas vietnamitas) para alimentar a los buitres.
Cuando terminó su explicación:

¿Alguna pregunta?

Yo si que me hacía una: ¿Habrá llegado la transferencia por Western Unión que me había enviado Mónica para pagar el salario al Sr.Tung?

Como vio que todos atendíamos ese día a sus explicaciones, decidió regalarnos una visita muy especial. Nos llevó a los túneles y trampas que utilizaba el Vietcom y me utilizó como figurante americano/francés para mostrar tal o cual trampa o tortura. Me obligó, a meterme en todos los túneles, subirme a arboles y taludes no dudando echarme hojas, ramajes y tierra en lo alto para camuflarme en su clase de guerrilla particular. El colofón de la visita fue un lugar donde te permitían previo pago, disparar con un M16 o un AK47 a 1 dólar la bala y eso si el muñeco-blanco era un marine (no había otra opción).

Y llegamos al hotel y……. ¡era maravilloso! Alrededor de un lago de nenúfares, rodeado de jardines, nos alojábamos en pequeños chalets individuales con todas las comodidades. Resulta que antiguos combatientes y altas personalidades del partido comunista se alojaban allí para los actos conmemorativos y claro no habían reparado en gastos.

Al llegar al comedor, milagro. Mantel y servilletas de tela y cubiertos (no palillos). La mesa alargada y yo me senté en la presidencia de la misma, dispuesto a vivir el momentazo, pedí una cerveza. Cuando trajeron los distintos platos de arroces, carne, etc., pude entender cómo deben comer los monjes cartujos pues ni una voz se oía, después de tres días de ayuno, el raspar del tenedor contra el plato era la única sinfonía y de repente de la puerta de la cocina que estaba frente a mí, sale muy pausadamente una RATA que de grande que era me dijo o me pareció oir: buenas noches soy su rata personal.

Entonces alcé mis ojos al techo de escayola decorado con motivos chinos del comedor y exclamé como Isaías una oración: ¡Señor!, que no la vean. Pobreticas con lo felices que están comiendo. Y como San Francisco, otra plegaria: Hermana Rata, ignoro si eres parte de nuestra comida o una visitante ocasional ¿Te importaría volver a la despensa? Y me escuchó y para los postres mis viudas, ya se habían reconciliado conmigo porque lo que tenían era hambre y no malos sentimientos. Nos reímos mucho comentando las explicaciones del Sr. Tung e ilusionados esperábamos tomar al día siguiente nuestro avión a la civilización, a Hanoi donde yo tenía que encontrarme con el empleado del Sr. Wuan.

Historias vietnamitas, tercer episodio.

Si. Me equivoqué y de largo. Si bien los alojamientos en la selva eran muy sencillos, el grupo entendía donde estábamos. Por eso la perspectiva de llegar a una ciudad, por muy rural que fuera, unida a la dieta prolongada de mandarinas nos hacía soñar cual espejismo en el desierto con que nuestro hotel fuera un resort de lujo con buffet libre. Si baches hubo en la carretera, socavones tuvimos en las calles de Son La.

Cuando paramos, le pregunté dos veces al Sr. Tung si ese bloque destartalado de en frente era nuestro hotel. Resumiendo, carecía de ascensor y estábamos alojados en la mejor planta (la séptima), la puerta de la recepción olía a orines de perro y cuando comenzamos a subir por la escalera a nuestras habitaciones en las tres primeras plantas pudimos comprobar como los clientes locales se instalaban en unas habitaciones colectivas a fumar opio. Yo intentaba animar al personal pero mis viuditas tenían la mirada fuera de las órbitas y en algún momento pensé que serían capaces de sacarle zumo a sus bolsos, de tan fuerte que lo agarraban. Nadie se metió con nosotros, es un pueblo educado hasta cuando están de botellón.
Al llegar a la habitación, pude comprobar que la cama estaba limpia y el único “pero” que le pude sacar fue que el calentador eléctrico de la ducha estaba enchufado a la red a través de unos cables completamente “pelados”. Me duché con extremo cuidado para que el chorro de agua no se desviara que no era cuestión de electrocutarse.

De camino a la cena, recibo un msn de mi hermana Mónica comunicando que nuestro tío Fred había fallecido.

Existen 50 tonalidades diferentes del color negro: negro antracita, negro alquitrán, negro asfalto y a partir de esa noche: negro cocina y comedor de hotel de Son La. Paredes y local más cutre, no he conocido ni conoceré. Volví a sacar la bolsa de mandarinas pero ni con esas se aplacó el hambre y el cansancio de mi grupo que estalló en abierta rebeldía.

Intentaba poner paz y calma explicando que solo nos quedaban 2 días más de selva y que en esos 15 días de viaje, disfrutaríamos de hoteles de 5 estrellas pero algunas estaban muy alteradas. Aunque no era necesario gritarme para avergonzarme, los silencios al fondo de la mesa mientras comían con pena su mandarina eran todavía más hirientes. Sin embargo, una de las frases que se dijo en voz baja, si me hizo daño: como el padre se ha muerto, esto ya no funciona…

Aguanté el tipo hasta que subieron a la habitación y volví a recordar a mi padre cuando me dijo: Un chino local ( Lee Tan Wuan), me está preparando un programa inédito por la Selva incluyendo Diem Viet Fu….bla, bla, bla.

Esto no cuadra, aquí pasa algo… Bajo a recepción y llamó por teléfono a Lee Tan Wuan.. un empleado al otro lado de la linea responde en inglés:

Toon: buenas noches, necesito hablar con el Sr. Wuan, soy el Sr. Espinosa

Empleado: Sr. Espinosa, el Sr. Wuan está en prisión por estafa. Y yo soy el único empleado que queda en la oficina. No me queda más dinero para atender a su grupo a la llegada a Hanoi.

Toon: ¿Está Vd. Hablando en serio?

Empleado: absolutamente.

Colgué el teléfono y como un zombie salí a la calle, bullicio, personas, perros, oscuridad, anduve un rato y al llegar a una esquina, me apoye en una pared y me deje caer al suelo y allí quedé durante bastante tiempo. La gente me esquivaba o pasaba saltando sobre mi, le importaba un carajo porque eso era la Conchinchina y yo extranjero.

Estuve bastante tiempo como ido, pero poco a poco como un ordenador que resetea fue poniendo en orden mis ideas. Lo primero que pensé fue llamar a casa pero no quería preocupar a Raquel. Así que regresé a la recepción y llamé a mi hermana Mónica y le expuse el problema. Decidimos reservar un hotel de 5 ***** para los dos días de Hanoi y así darme tiempo para hablar con la embajada y ver si lo que me había contado el empleado era cierto.

Después fui a ver al Sr. Tung y le expuse el problema de liquidez de la agencia local, prometiendo abonarle sus servicios personalmente tanto a el como al Sr. Ting. Lo tomó muy bien, y no tengo más que palabras de agradecimiento al apoyo que me brindo dentro de las limitaciones de su cultura. Y después me dirigí a mi habitación. Cuando iba a entrar, siento que me llaman y me vuelvo.

Era Carmen, una anciana de ojos dulces, piel muy arrugada que había viajado mucho conmigo pero nunca hablaba más que para saludar por la mañana. Se acercó a mí y me dijo:

Hijo, un hombre no se puede venir abajo por tan poca cosa. Si no eres capaz de superar esto, mejor dedícate a otra cosa.

Fue entonces y solo entonces cuando vi realmente sus ojos. Ojos de alguien que ha pasado mucho en la vida, alguien cuya aparente fragilidad encierra una vida de batallas, de pérdidas pero que no ha dejado de VIVIR.

Volvieron los ojos dulces, me dio las buenas noches (eran las 4 am, me había estado esperando todo ese tiempo…)

Historias vietnamitas, segundo episodio.

Continuamos en la carretera pegando botes y llegamos a nuestro hotel. En Vietnam las casas de la Selva son de madera de Teca. La planta baja, se usa para los aperos de labranza y la de arriba para vivienda común. Nuestro hotel era igual pero, las habitaciones estaban separadas por un tabique de tablas entre las que con poco esfuerzo, veías a tu vecino de habitación. Lo mejor era el baño….. El suelo de la planta superior tenía una leve inclinación de manera que cuando te duchabas con la manguera de agua fría, tu agua residual, con espuma, etc iba por gravedad hacia el baño de tu vecino, y la de tu vecino al de al lado y así sucesivamente. Imaginad a la persona que tenía la última habitación. Cuando iba a su baño podía:

A) Hacer sus necesidades de manera totalmente ecológica, ya que cuando levantabas en asiento del WC, no existía bote sifónico sino que veías el arrozal.

B) Era el único baño del mundo donde podías sentarte en el trono, ducharte con tu manguera al mismo tiempo que excretabas o bien tumbarte en el suelo y lavarte con las dos cuartas de agua enjabonada que te llegaba de tus vecinos. Todo un lujo.

Y por la mañana, despertamos y tras desayunar yuca, nos pusimos en camino para visitar otras aldeas. Esta era una aldea Thai. Allí, solo los miércoles, celebran un mercadillo y durante el mismo, las mujeres de la tribu, eligen pareja (hablo de las casadas) diferente a su marido, y se suben al bosque. A la tarde, vuelve cada mochuelo a su olivo y aquí no ha pasado nada. Era curioso comprobar que algunos niños de los Thai, tenían ojos claros…. Los vestidos eran coloridos, las personas super-amables, el sentido de la vida, completamente diferente. Allí se preocupan del momento presente. En mi foto de perfil, estoy cruzando un puente altísimo sobre un río bravío y muchas traviesas de madera faltaban. Sin embargo, vi niños de 4 años y menos, mujeres mayores, saltando sobre ellas. A cada instante yo me ponía triste por la reciente muerte de mi padre, (con 65 años) y sin embargo, cuantos niños en ese u otros puentes similares que hay por tantos países del mundo, mueren por accidente, y los padres estaban ocupados en sus tareas, como aceptando que esto forma parte de la vida diaria.
Me llamaba poderosamente la atención que le daban mucha importancia a las tumbas. Las decoran profusamente.

Continuamos por esa carretera infernal. En mi vida, he tragado más polvo y nuestro amable guía me dice:

Sr. Toon!

Dígame Sr. Tung

El Sr. Ting me informa que aquí en selva, restaurante local no es bueno, solo para vietnamitas.

Indeed! Creo que en mis fotos del FB hay algunas, que tomé del restaurante. A la entrada aparece un cerdo despiezado (no se ven los perros olisqueando la carne) y en otra una mujer joven lavando los platos en el W.C.

Sr. Tung!

Si Sr. Toon

¿Puede Vd. Traducirnos el menú?

Tung : claro: primero tenemos cerdo

Toon : pues como que no nos apetece mucho

Tung : pues tenemos también: gato, perro, serpiente, pollo…

Toon : Sr. Tung creo que volvemos al autobús y comeremos las mandarinas que compramos en el mercadillo de los Thai….. Y supongo que en SON LA donde vamos a dormir tendremos mejores condiciones higiénicas para cenar. Me equivoqué….

Historias vietnamitas, primer episodio.

Cuando llegué a Vietnam, me encontraba en un momento personal muy difícil. La tarde anterior a tomar mi vuelo a Hanoi, mi madre y yo en un barquito vaciamos las cenizas de mi padre en la bahía de Málaga como era su deseo. Mi tío Fred, una de las personas a quién más he querido, se encontraba cazando en Alemania, se desmayó en el bosque y entró en coma (falleció, estando yo de viaje).

Después de un montón de horas de vuelo, llegamos a la capital Vietnamita, mi grupo de Granada y yo. El guía local, tardó en aparecer. Nos presentamos y resulta que el chofer se llamaba Sr. Ting, el guía Sr.Tung y yo Toon…..

Hanoi era una locura de ciudad, superpoblada y con más motos que habitantes. Al día siguiente íbamos a iniciar una ruta inédita por la Selva del Norte de Vietnam. En el momento en que me disponía a dormir en nuestro hotel de Hanoy, recordé las palabras de mi padre cuando confeccionó el programa:

¡Canito!, “eres un desgracia”, ¡no conoces Vietnam! Un día irás y visitaras el país más bonito del mundo. Un chino local ( Lee Tan Wuan), me está preparando un programa inédito por la Selva incluyendo Diem Viet Fu….bla, bla, bla.

Por la mañana, en un autobús con ventanas correderas y comenzamos a adentrarnos en interior de Vietnam del Norte. La Bahia de Halong en Tierra me dejó atónito. En una barca, propulsada a remo gracias al empuje de los píes de una nativa (si, los dedos de su extremidades inferiores eran prensiles como los de un primate, no existía ningún mecanismo eran unos remos normales) fuimos atravesando un río que a ratos nos adentraba en cuevas y otros en arrozales entre enormes peñascos, donde jamás en mi vida he visto tantas tonalidades del color verde y tanta agua. Continuamos la ruta y paramos en la tribu de los “Jamón”. Estaban celebrando su fiesta de año nuevo y el jefe de la aldea, quiso conocerme. El Sr. Tung me indicó que entre “Jefes de tribus” regía un protocolo estricto, a saber:

1.- Presumir de la riqueza.

El jefe me explicó que era propietario de 4 chozas, 5 bueyes, dos cabras, una moto, la cosecha de yucas había sido excelente y cinco mujeres (en ese orden).

En mi turno de replica, le conteste que yo era propietario del bus y tenía las 28 mujeres que me acompañaban. Imagino se extrañaría de la edad de mis viuditas pero tuvo educación y se abstuvo de indagar más.

2.- Intercambio de regalos.

Mejor le hubiera regalado mi móvil aunque no tuvieran cobertura, le di 20 euros que debía ser el equivalente al PIB anual de la aldea y lo puse en un aprieto porque ahora tenía que corresponder para igualar su honor. ¡Y lo hizo!

De un cesto de mimbre, ayudado con una horquilla, saca una “Cobra” y con un cuchillo la saja, sacándole el corazón y todavía latiendo lo pone en un vasito de aguardiente local y me lo ofrece.

Sr. Toon dijo el Sr. Tung

Dígame Sr. Tung dije yo.

Corazón de cobra es un honor muy grande, debe Vd. Tomarlo mientras late. ¡Es ofensa gravísima no aceptarlo!

PA DENTRO

!Agárrate a la vida!

LA VIDA,

Estoy visitando el Campo de Concentración de Auschwitz. Lloro. Entre los sentimientos de rabia, compasión, dolor que experimento, una idea me machaca: ¿Por que no se rebelaron? Y la respuesta que me viene es:

Le quitaron toda su ilusión, toda su esperanza colectiva, de tal forma que cada uno intentaba sobrevivir entre los dictados de unos pocos cabrones al mando de un loco. Mataron sus almas antes que sus cuerpos.

No consientas que nadie te diga que no vales para nada y mucho más importante, nunca te lo creas. Levanta tu alma,sea cual sea tu situación actual, eres un ser único, eres genial!

No tengas miedo!

La amistad

Ni en sus peores momentos el Santo Job perdió el contacto con sus amigos. Es verdad que lo amargaban al pobre recordándole su desgracia, su perdida de la fortuna, la muerte de sus hijos, todo…. pero ahí estaban y el Altísimo no permitió que Belcebú se los quitara.

A final de agosto, estuve de vacaciones dos semanas por primera vez en mi vida. Con barba, me levantaba a las 10 y me iba a robar higos al campo. ¡Fui hasta a la playa! Confieso que me sentí muy raro. Pepito Grillo me recordaba constantemente mis obligaciones diarias. Después, esa sensación se fue concretando….. me faltaban mis amigos.

Y recordé a todos mis amigos desde la infancia, especialmente a José Luis “El Melenas” y Kiko que era Testigo de Jehová. Con ellos dos, ideé las trastadas más grandes de mi vida:

A) la construcción de un coche a pedales con unas ruedas de bicicleta, una tabla y un volante que acabamos estrellando contra un muro de piedra bajando la cuesta de Pinares de San Antón. Los frenos y el casco eran opcionales y el pobre de Kiko, terminó con un chichón monumental y la prohibición expresa de su madre y toda la comunidad del Salón del Reino de los Testigos de Jehová del importante barrio de El Palo de volverse a juntar conmigo, ya que mi proceso de indoctrinación no prosperaba (mi madre seguía preparando bocatas de morcilla con cebolla para merendar y yo comiendo). Gran persona Kiko, no sé donde andará (creo que en Canarias).

B) Anterior a esto fabricamos una bomba casera recolectando todos los sprays de insecticidas, limpia cristales, etc de nuestras casas. Con esta historia, casi matamos a mi hermana Belén ya que un trozo de metralla no le alcanzó por centímetros. Menos mal que no se chivo y mi padre me castigo solo por los daños causados en el tejado de un vecino que me llevo a tirones de patillas.

Aquellas eternas tardes, cuando comprábamos unas Coca Colas de litro y unos merengues para ver la serie V. Esperando contemplar a la malísima de Diana la visitante extraterrestre zamparse un ratón vivo agarrado por la cola.

Después a lo Forest Gump empecé a recordar mi adolescencia que con vuestro permiso, me la voy a saltar. Primero porque no estoy muy orgulloso de ella y porque estoy convencido que es una enfermedad del hombre que pasa cuando uno se iba a la mili y después se casaba pero en la que me también acompañaron grandes amigos que añoro (alguno he podido recuperar el contacto o mantenerlo, otros como Ernesto ya no está en este plano)

Y entre recuerdos, llegué a la madurez, al periodo actual y me di cuenta que a lo largo de una vida laboral, llegas a conocer a muchas personas y yo puedo decir que muchos de mis actuales amigos los tengo, gracias a mi trabajo, algunos más trastos que otros pero forman parte de mi vida. Y me acordé de Job y le di gracias a Dios por ser tan pródigo en regalarme amigos. Nunca me han faltado.

New York… New York

Comiendo un taco en un puesto callejero de la calle Roosevelt en Queens. Sobre mi cabeza pasa la vía del metro aéreo que conecta Manhattan. Miro alrededor, tiendas y puestos de comidas hispanos. En alguno de ellos un cartel anuncia: “se habla Inglés” Tomo un taxi amarillo y el chofer es Afgano. El hombre lleva dos turnos seguidos trabajando pero me cuenta orgulloso que sus dos hijas son universitarias. Oiga, ¿Me puede llevar al Bronx?
¿A que zona?

A la very chunga hombre. ¡La de los Latins Kings!

Es peligroso tío

¿Peor que Kabul? Se ríe….

EN EL BRONX…

Grafitis del último héroe Hip hopero-pandillero asesinado, zapatillas colgando de los cables eléctricos, música rap. Bakar me explica que los carteles blancos que veo casa si, casa no, son anuncios policiales informando que en esos domicilios se ha encontrado droga.
Las chicas postulantes para Latins Kings en su prueba de acceso, tienen que ir al metro, entrar en un vagón en hora punta y rajarle la cara a una persona sin mediar palabra. Los chicos deben conducir en compañía de un veterano con las luces de cruce encendidas a pleno día y dar muerte a la primera persona que amablemente les avise del despiste.

Oye Bakar, a Manhattan que me acabo de recordar que nací en Pedregalejo y soy pijo de nacimiento. Aquí no se me ha perdido nada.

Paró en Central Park West a la altura de la 77. Me meto en el parque a caminar, silencio, paz. Lo cruzo hasta llegar a la quinta avenida y me sumerjo en el Santuario de Apple. Hago unas compritas y entro en el metro. Es antiguo y no muy limpio pero el ambiente es espectacular. ¡No hay metro que suene mejor!, cierro los ojos y escucho. Llego a la octava y entro en la tienda de HB. Imagina una tienda de electrónica del tamaño de El Corte Inglés atendida exclusivamente por judíos ultraortodoxos. Compro un marco digital para mi Pakilda y me atrevo a practicar mi pobre hebreo con el empleado que me habla de lo bueno que está el vino de Málaga.

No encuentro un taxi libre y de repente veo una bici-taxi y no me lo pienso. El ciclista es de Estambul, los coches nos afeitan al pasar. Está estudiando turismo en NY y se saca unas perras dándole al pedal. Cuando me deja en el hotel Helmsley le digo: Halid, cambia de trabajo porque esta bici es un ataúd con ruedas. Es de noche y estoy en la planta 86 del “rascacielos”, dama de NY, pináculo de Manhattan. Mi grupo absorto en el Mar de Luces a nuestros pies. Acaba la jornada y mis 31 granadinas están agotadas de su día libre. Bolsas de los almacenes Macys inundan sus manos. No quieren andar, así que por 5 dólares las meto en una limousina. Entran 10 en cada una pero solo hay dos, asi que 15 y 16 por coche. Toon! Esto parece un cajón de muertos dice mi suegra. Anda Lina tira pa dentro que tu tienes que dar ejemplo que como protestes te monto en la bicicleta de Halid.

¡Si me olvido de ti NY, que se me pegue la lengua al paladar!